Introducción.
En Septiembre de 2022 tuvimos la desgracia de romper el carter y lo que era una avería sin importancia, se convirtió en una ruina de final de año. Casi después de 20 días nos trajeron la furgoneta que había estado perdida en campas de las compañías de grúas y nos la entregaron con el motor gripado. Algún empleado de estas compañías la había subido y bajado o movido con el motor en marcha y sin aceite y eso hizo que estuviésemos sin furgoneta hasta mediados de enero y una factura de 12.000€.
Pero bueno, ya tenemos la furgo y comienza la nueva temporada de Slow Travel 3.0.Corramos un tupido velo y pasemos página de un año accidentado.
Sábado 28 de enero de 2023
Primer día de salida oficial con el nuevo motor y primer día de lo que esperemos sea una larga historia de nuevas salidas con la Slow Travel.
Para esta ocasión habíamos decidido pasar el día del sábado por la comarca de Vera del Moncayo siguiendo las huellas de Becquer con nuestros amigos Javier, Lali y Neón.
Sobre las 10,30 de la mañana y con bajas temperaturas pusimos rumbo al monasterio de Veruela, siguiendo un pequeño boceto a modo de guía que preparamos para la jornada.
Una vez que llegamos al monasterio donde permaneció Becquer con su hermano y escribió Cartas desde mi celda, y mientras Carmen y Lali entraban a preguntar sobre la visita guiada, Javier y yo fuimos a dar un paseo con Sua y Neón alrededor de las murallas del monasterio, con un perímetro de casi un kilómetro y protegidos del viento.
Cuando terminamos, dejamos a los perros en las furgos y entramos al monasterio que mediante una entretenida visita guiada pudimos conocer.
Una vez terminada la visita, pusimos rumbo al siguiente destino, Trasmoz, el pueblo excomulgado.
Foto:https://www.laguiago.com/zaragoza/trasmoz-pueblo-espanol-grandes-leyendas-misterios/
Trasmoz recibe el nombre del pueblo maldito porque sigue siendo excomulgado por la Iglesia Católica después de siete siglos y medio de castigo.
El motivo fue una disputa entre el pueblo y el poderoso Monasterio de Veruela, que Trasmoz rechazó hace muchos siglos. La disputa terminó en 1255, y el abad del monasterio decidió expulsarlos de la Iglesia católica. En 1511, 256 años después del incidente, estalló un nuevo conflicto entre los representantes del pueblo y el monasterio, relacionado con el uso del agua.
La verdad es que teníamos bajas temperaturas y bastante aire y casi salimos volando como brujas cuando visitábamos el castillo de Trasmoz. Este se erguía en lo alto del pueblo y aunque no se encontraba en muy buen estado, en el interior del patio se mantiene una torre de unas tres plantas visitables en las que han puesto un pequeño museo dedicado a objetos encontrados por el castillo, unas armaduras de samurai y una sala temática dedicada a las brujas y la inquisición y sus objetos de tortura, siendo realmente un espacio pequeñito y sin grandes piezas en su colección.
Carmen andando por el patio del castillo, luchando contra el aire para no salir volando.
Una vez terminada la visita al castillo, volvimos a las furgonetas atravesando el pueblo para verlo. No nos encontramos ni un alma, el frio, el aire y la hora de comer hacía que solo nosotros transitáramos por esas calles.
De allí nos dirigimos a Litago, puerta aragonesa del Moncayo donde pudimos disfrutar de sus magníficas vistas según nos acercábamos y dimos con un merendero a la salida del pueblo, junto a las piscinas donde nos quedamos a comer. Estaba protegido del viento y asomaba el sol por lo que comimos en uno de los bancos allí existentes.
Después de una tranquila comida campestre con café, pusimos rumbo a Grisel. En el camino paramos en el mirador de la Diezma. Este observatorio se encuentra ubicado en el monte de la Diezma, y su cima alcanza los 799 metros sobre el nivel del mar. Es por ello que las vistas de la comarca de Tarazona y el Moncayo que se alcanzan desde él son espectaculares. Se trata de un mirador natural formado por dos pequeños balcones de piedra que permiten disfrutar de distintos entornos. A un lado, se puede contemplar toda la sierra del Moncayo y los pueblos del somontano. Desde el otro, la Depresión del Ebro, Tudela, Grisel, Tarazona y los municipios cercanos, entre otros.
Foto: www.encantodelmoncayo.com
Al llegar a Grisel pasamos por un área de autocaravanas que tendremos que probar algún día y después de atravesar el pueblo, llegamos al Pozo de Los Aines, una dolina formada por el hundimiento de estratos calizos y yesosos, debido a la acción de las aguas subterráneas.
Desde fuera se ve la boca de la sima dentro de un vallado perimetral de madera, pero en uno de sus costados, existe una boca de acceso con escaleras que te lleva a un balcón en el centro de la sima donde se puede escuchar una locución sobre las características de esta.
Una vez terminada la visita a la Poza de Los Aines, nos dirigimos a Tarazona, donde callejeamos dando un paseo y terminamos la jornada tomando un café en la Plaza del Ayuntamiento, antes de regresar a casa.
Fue una salida de una sola jornada en compañía de nuestros amigos y comienzo de la que esperamos sea una nueva y larga temporada de aventuras con nuestro furgoneta renacida.











