Día cero.
Día 1. Miércoles 9 de dic.
Después dando un agradable paseo nos dirigimos hasta la esclusa nº1. Lo primero que nos encontramos fue el acceso del agua al canal a través de las compuertas de la retención de la presa. Ahí ya nos hicimos una idea de la calidad de la construcción, apreciando el buen trabajo de cantería en las piedras que lo formaban.
Lamentablemente en Alar del Rey está este comienzo del canal, ya que no se pudo terminar la obra proyectada de llevarlo hasta Cantabria por diversos acontecimientos durante la época de construcción.
Nada más pasar esta retención y comienzo del Canal, podemos disfrutar de la primera Dársena donde se encuentran las naves que sirvieron de almacén y oficinas para la carga que transportaban las embarcaciones.
Para realizar el paseo fuimos por el margen izquierdo, donde pudimos ver las mazmorras que están situadas en frente de las naves de pico y que sirvieron como refugio y prisión de los trabajadores penados que participaron en la construcción del canal.
Continuamos la ruta andando hasta la primera esclusa en Barrio de San Vicente, es ovalada y de un solo salto. Actualmente se ha sustituido la compuerta por una pequeña presa con trampilla de Guillotina para mantener el nivel y regular el caudal.
Llegando a la esclusa 1, cambiamos de orilla para volver por el otro lado y volver a por nuestro vehículo para seguir con el recorrido.
Después nos dirigimos a Herrera de Pisuerga, buscando el centro de interpretación, el puente de San Andrés y dar un paseo en el barco, Marqués de la Ensenada. Al ser invierno y entre semana, nos lo encontramos cerrado, pero aprovechamos para dar un paseo y cruzar el puente de San Andrés.
De allí fuimos a ver la doble esclusa (esclusa 11 y 12) de Olmos de Pisuerga y seguir disfrutando de la obra de ingeniería y su grandeza.
Continuamos hasta el Puente de Carrecalzada donde dejamos la furgo y dimos un paseo hasta el impresionante acueducto de Abánades, un magestuoso puente que salva un rio, con la peculiaridad de que en lugar de llevar una carretera por encima,lo que lleva es un canal.
Durante el paseo pudimos ver la caseta de El Hueso,para regular el riego, un aliviadero para regular el cauce en caso de inundación y por fin el acueducto de Abánades, una de las obras más sobresalientes del Canal de Castilla. Un imprescindible.
Cerca del puente de Carrecalzada se encuentra un restaurante situado en un antiguo edificio del Canal, que también estaba cerrado.
El siguiente punto a visitar era la esclusa cuádruple de Fromista. Donde se cruza el Canal con el Camino de Santiago y Santo Toribio de Liébana. Otra impresionante obra de ingeniería, impresionante de ver.
Ya se echaba la tarde y nos dirigimos a dormir a Calahorra de Ribas, donde se encuentra la triple esclusa y antiguos edificios de lo que fue una gran central hidroeléctrica del siglo pasado. Dormimos junto a un pequeño azud del rio Carrión, debajo de las esclusas. Un magnífico sitio, donde el salto del agua y el canto de los pájaros fue nuestro ruido de fondo toda la noche.
Día 2, Jueves 10 de dic.
Amanecimos en ese bello paraje rodeados de naturaleza y tranquilidad, desayunamos y nos dispusimos a nuestra ruta andando. Empezamos por visitar el sitio y las esclusas, ya que llegamos casi anocheciendo y no lo habíamos visto bien. De allí fuimos dando un paseo hasta la primera esclusa de retención del ramal de Campos, realizada para regular el cauce del rio Carrión frente a posibles crecidas.
Cuando volvíamos del paseo, nos llamaron unos amigos que tenían unos días libres y se unían a la excursión, quedamos con ellos en El Serrón, el punto donde se trifurca el Canal y se juntan los tres ramales. Allí pudimos ver ya juntos la triple esclusa, dar otro paseo junto al canal y comer junto a el con nuestras mesas y sillas de camping a pesar de estar en diciembre, ya que el tiempo moderado nos acompañó durante todo el viaje.
Después de comer decidimos ver el ramal de campos y empezar por Medina de Rioseco, donde se encuentra la dársena. Junto a ella pudimos ver por fuera la fábrica de harinas san Antonio y aprovechar para dar otro paseo por las orillas del canal y que nuestra compañera peluda Sua y el peludo de nuestros amigos, Neón, pudieran correr y disfrutar otro rato.
Ya se estaba echando la tarde y seguimos recorriendo el canal con nuestros vehículos hasta llegar al pueblo de Capillas, un pequeño pueblo con mucho encanto. Aparcamos en una pequeña plaza rodeados de casas y protegidos de la lluvia que empezaba a hacer su aparición, aunque esto no fue escusa para dar una vuelta con el pueblo y sorprendernos de su iglesia, el arco de entrada a la plaza y alguna cosilla más. Cenamos dentro de las furgos, ya que el tiempo empeoró un poco y a dormir.
Día 3, Viernes 11 de dic.
Tras una noche lluviosa y desayunar, fuimos a andar otro poco desde Capillas hasta la esclusa 2, apenas llovía y la temperatura no era mala.
Ala vuelta cogimos las furgonetas y continuamos la visita. Acabamos de ver el ramal de Campos y entramos en el ramal Sur. Paramos en el Soto Albúrez, un espacio de recreo junto a una triple esclusa y una central eléctrica en uso. Aprovechamos para hacer otra pequeña caminata por el canal con los perros y hacer un poco de hambre para comer. Comimos allí mismo pues el sitio y la tranquilidad en estos días, invitaba a ello.
Luego fuimos a ver la dársena de Palencia y de allí a Dueñas donde dimos un paseo por el pueblo y nos sentamos dentro de un bar a tomar algo.
Como nuestros amigos eran de la zona, fuimos con ellos a Valladolid y aprovechamos para ver la dársena que nos faltaba de ver y luego una visita por Valladolid a ver el ambiente navideño y ver un poco el centro.
Esa noche dormimos en La Parrilla, pueblo cercano a Valladolid y donde nuestros amigos tenían casa. Esta vez cenamos al calor de una chimenea francesa.
Día 4, Sábado 12 de dic.
Amanecimos en La Parrilla, y tras desayunar recorrimos el pueblo y vimos alguna bodega de la zona y alguna cosilla más.
Como nuestros amigos no habían visto el ramal Norte, emprendimos camino hacia allá de nuevo, para ver las cosas más significativas y que nos habían gustado mas.
La primera parada fue Fromista para ver la cuádruple esclusa, de allí fuimos al puente de Carrecalzada, donde volvimos a realizar la ruta andando hasta el acueducto de Abánades, que también les gusto tanto como a nosotros. Comimos allí mismo junto al puente y pusimos rumbo a Herrera de Pisuerga, donde esta vez si pudimos ver el centro de interpretación, ya que era fin de semana y estaba abierto. También tuvimos la oportunidad de subirnos en el barco Marqués de la Ensenada y subir y bajar una esclusa a la vez que disfrutábamos de las historias sobre el canal que nos iba contando el guía.
En esta ocasión nos dejaron llevar a los perros ya que solo había otra familia realizando la visita y no les importó, normalmente solo dejan perros hasta diez kilos.
Cerca del centro de interpretación hay situada una barcaza que a través de una sirga y de maromas puedes cruzar el rio de un lado a otro, y que por supuesto tuvimos que probar.
Se hacía de noche y fuimos al área de autocaravanas de Herrera de Pisuerga, donde cenamos y pasamos la noche.
Día 5, domingo 13 de dic.
El domingo después de levantarnos y desayunar fuimos a hacer turismo por la provincia de Burgos. Quedamos en Covarrubias con otros amigos y estos nos llevaron a ver la ermita de san Olav, una ermita noruega en el interior de Castilla. Hay una historia interesante que une Covarrubias con Noruega.
De allí fuimos a Artlanza, la escultura más grande del mundo, que es la recreación de un pueblo castellano medieval, sitio muy interesante para pasar un rato agradable por sus calles de atrezo y donde tuvimos la suerte de poder charlar con su creador.
Terminada la visita pusimos rumbo al cementerio de Sad Hill, el famoso cementerio de la película, "El bueno, el feo y el malo" de Clint Eastwood, donde realizan una de las escenas más famosas de la película. Comimos en el aparcamiento antes de visitarlo y luego nos dimos una vuelta entre sus tumbas y cruces.
Como aún nos daba tiempo cruzamos Santo Domingo de Silos para ir a ver el yacimiento de Clunia y su teatro romano. Realizamos una visita expres pues llegamos casi cuando estaban cerrando, hay que volver después de primavera para verlo con más calma y poder ver sus mosaicos que estaban ahora tapados durante el invierno.
Y tras esta rápida visita a Clunia nos tomamos un café en Huerta de Rey para concluir estas mini vacaciones de diciembre.











