Excursión fin de semana 6-7 Febrero
Sábado 6 febrero.
Seguimos confinados sin poder salir de la provincia, pero eso no quita que podamos hacer una escapada de finde furgonetero por la provincia.
Salimos el sábado a las 11,30 con nuestros amigos, Javier, Lali y Neón con destino al Convento de Los Jerónimos en Guijosa, con idea de poner allí nuestro campamento base para las excursiones del fin de semana.
El sitio es desde luego encantador, con zonas de picnic, barbacoa y un manantial que brota allí mismo.
Dimos un pequeño paseo hasta una ermita cercana y a la vuelta tuvimos un pequeño percance con las llaves de un vehículo que por un rato hizo peligrar el fin de semana, afortunadamente pudimos solventarlo con paciencia y nuestra habilidad, asesorados por nuestro amigo Juanjo que es cerrajero.
Comimos tranquilamente y nos pusimos en dirección a la Torca de Fuencaliente, donde habíamos quedado con dos amigos espeleólogos para descenderla esa tarde.
Tras realizar el descenso y ascenso de la torca, la tarde ya se había echado encima, por lo que decidimos pernoctar allí mismo con las furgos, cenando y a dormir.
A la mañana siguiente después de desayunar y recoger todo, nos fuimos Javier, yo con las bicicletas y los perretes, hasta Fuencaliente del Burgo, donde habíamos quedado con Carmen y Lali que llevaron las furgonetas.
Allí vimos la ermita de la Virgen de Los Remedios y el manantial de agua caliente que da nombre al pueblo y nace allí mismo junto a la ermita.
En 1176, siendo D. Nuño Pérez III Señor de Fuentearmegil, Dña. Urraca de
Avellaneda fundó un monasterio de monjas bernardas en el lugar soriano
de Fuencaliente del Burgo haciendo uso de las rentas y donaciones
obtenidas tras el fallecimiento de su esposo.
En 1550 un incendio redujo a ruinas el Monasterio, siendo
reconstruido a petición de su Abadesa Dª. María por el Obispo D. Pedro
de Acosta, que, a su vez, lo dotó con nuevas rentas, pero su fin estaba
próximo y en 1585 el Obispo de Osma D. Sebastián Pérez “atendiendo a los
inconvenientes que había estando en despoblado, inclinó y redujo a las
monjas a que pasasen a la Villa de Aranda”.
Después nos dirigimos al pueblo de Orillares, donde comenzamos una pequeña ruta de media hora para visitar la Hoz de Orillares y sus cuevas horadadas por el agua del rio Pilde que en esta ocasión llevaba algo de agua y lo hacía más interesante junto a las pareces calizas y los buitres leonados que por allí anidaban y sobrevolaban.
desde Orillares fuimos al mirador de Costalago, siguiendo las recomendaciones de nuestro amigo Alberto, y como no podía ser de otra manera, no nos defraudó en absoluto sus vistas y esa dehesa que parecía sacada de un paisaje suizo por el verde y las vacas.
Después de visitarlo fuimos ya en dirección de San Leonardo, donde compramos pan y buscamos un lugar en el campo al aire libre para comer y que nuestros perretes corrieran sin peligro. Luego cafecito en la terraza de un bar del pueblo y vuelta para Soria.
Un fin de semana con sensación de haberlo aprovechado y haber pasado un buen rato con amigos. Ya esperando a otra escapada furgonetera, disfrutando de la naturaleza.