A veces no tenemos que irnos muy lejos para viajar ni tener una escapada de fin de semana frenética para pasar unos días de furgoneteo en contacto con la naturaleza y disfrutando de lo que nos gusta.
Sábado 11 de septiembre de 2020
El planning de este fin de semana venía marcado por un descenso de piraguas que íbamos a realizar en el Duero a la altura de la zona de Berlanga, el domingo por la mañana. Pero decidimos irnos ya el sábado y hacer un poco de turismo y furgoneteo de fin de semana, aprovechando la circunstancia.
Después de desayunar preparamos la comida, las piraguas, las bicicletas en la furgo y Sua, Carmen y yo, nos pusimos en marcha, dirección Rioseco, nuestra primera parada.
Sólo paramos en este área para verla y echar estas fotos por si algún día necesitamos usarla. Un enorme aplauso a este ayuntamiento por estas iniciativas para atraer turismo al pueblo.
Un poco más adelante del área, se encuentra El espacio Cultural Villa Romana Los Quintanares o el Molino de Abajo, donde el dios Saturno, marido de nuestra diosa de la fertilidad y la tierra Ops, nos esperaba para descubrirnos en una visita guiada, la magnífica restauración del molino y su maquinaria, así como información musealizada de la Villa Romana Los Quintanares.
También existe la posibilidad de realizar una visita virtual con unas gafas de tres dimensiones al interior de la Villa, donde se puede ver la representación de esta y de su arquitectura, mosaicos y usos. Una experiencia cien por cien recomendable y muy cerquita de casa.
Tienes unas mesas en una bonita área recreativa con unos árboles curiosamente decorados.
Un poco más adelante en dirección al pueblo, nos encontramos un vallado donde se encuentran los restos de la villa romana y un cartel explicativo. En la actualidad se encuentra tapado para su conservación, aunque si se puede ver una delimitación de su planta a escala realizada con perfiles de hierro.
Saliendo ya en dirección a nuestro siguiente destino, nos llamó la atención los restos de la ermita de San Torcuato, que a pesar de estar en ruinas, se ha conseguido salvar un trozo de tejado que protege dos magníficas columnas que daban paso al altar de la Ermita.
Después de visitar estos interesantes restos de la Ermita de San Torcuato,continuamos nuestro camino en dirección al despoblado de Escobosa de Calatañazor, donde nos encontramos al único morador que ocasionalmente para por allí y amablemente nos invitó a coger agua de la fuente de la que lleva bebiendo toda su vida y así de sano que se encontraba.
Siguiente destino Torreandaluz, donde visitamos su iglesia y paseamos por sus calles.
Muy cerca de la iglesia, dejamos la furgo a la sombra, y desde allí con las bicicletas dimos un pequeño paseo de unos cuatro kilómetros ida y vuelta para visitar el nacedero del Ojo, una pequeña charca de la que mana una transparente agua y de la que existe alguna historia.
http://www.torreandaluz.es/historia.htm
Una vez volvimos con las bicicletas de visitar el manantial del Ojo, tomamos un pequeño almuerzo a la sombra de los chopos, mientras Sua se tumbaba entera en mitad del cauce de una pequeña reguera de agua. Hacía mucho calor para ser septiembre y el paseo junto a las bicicletas le había sofocado un poco.
De allí fuimos a Tajueco, mas conocido en soria como el pueblo de los botijos por su tradición alfarera, pero antes de que pudiésemos visitarlo, nos llamó nuestro amigo Juan Carlos que estaba revisando la ruta del día siguiente en Kayak y con el que habíamos quedado para hacerle el porteo y comer juntos. Así que pusimos rumbo al área recreativa de Las Fuentes, en Gormaz, una zona de esparcimiento con mesas y barbacoas donde nacen unos cuantos manantiales formando unas pequeñas pozas de aguas cristalinas junto a la orilla del rio Duero.
En cuanto desembarcó en Las Fuentes, nos pusimos a comer y a recuperar fuerzas, sobre todo el intrépido piraguero, Juan Carlos, que amablemente había bajado el tramo que realizaríamos al día siguiente para supervisar que no hubiese troncos ni ramas cruzadas.
Una vez con el buche lleno y tras una pequeña siesta (alguno), nos despedimos de Juan Carlos y nos dirigimos al área recreativa de Fuente La Rana, en Bayubas de Abajo.
Y es aquí, donde montamos el campamento base para hacer alguna excursión y pasar la noche.
Dejamos la furgo y con las bicis nos dirigimos por caminos hasta Tajueco, donde dimos una vuelta por sus calles para conocerlo un poco mejor.
Después de la visita, volvimos por otro camino buscando el merendero de Huertomoreno, el cual no encontramos, quedando pendiente para otra vez,. Seguimos el camino que nos llevó por el refugio del Canturrial y luego de vuelta ya a la furgo.
Cenamos al aire libre, una peli y a dormir.
Domingo 12 de septiembre de 2021
Amaneció y Sua enseguida se puso en posición cotilla por las ventanas, supongo que algún animalico que se acercó por allí. Nos levantamos y dejamos a Carmen durmiendo un rato más, mientras nosotros nos fuimos con la bicicleta a Bayubas de Abajo por un camino.
Tras recorrer sus calles y sólo cruzarnos con apenas dos personas que habían madrugado para pasear, volvimos por el mismo camino a despertar a Carmen y desayunar.
Sin darnos cuenta se hizo la hora en la que habíamos quedado con el grupo para hacer el descenso, así que recogimos rápidamente y fuimos al Puente Ullán, muy cerquita de donde nos habíamos quedado.
Cuando llegamos ya había bastantes piraguas, y después de un rato de saludos, cambiarnos, preparar el material y bajar algunos vehículos hasta la llegada, comenzamos el descenso. Carmen y Sua estarían en el área recreativa de Gormaz, dando un paseo y haciendo tiempo hasta que llegáramos los de las piraguas.
Fue un descenso muy bonito en el que participamos veinte piraguistas de Soria y de La Rioja.
Después del descenso, comimos, charlamos y nos despedimos, volviendo cada mochuelo a su olivo.
Y así pasó este fin de semana, sin salir de Soria en el que disfrutamos Carmen, Sua y yo de dos días en la naturaleza, tranquilos y relajados.