Ruta Rivera del Jalón
Día 5 de enero.
Seguimos por la ruta en dirección a Chodes y enseguida nos encontramos la Vía Ferrata de puente Capurnos. La estuve viendo para ver si Carmen la podría hacer y luego la visitaríamos mas tarde.
Sua y yo llegamos a Chodes, que estaba a 1,5 km de Morata y vimos su afamada plaza ochavada. Un bonito emplazamiento para visitar luego con Carmen.
Después de visitar el pueblo, volvimos por el mismo sitio para desayunar con Carmen y empezar la ruta de la Rivera del jalón con las bicicletas.
Ya desayunados, dejamos la furgoneta en el área y con las bicicletas salimos a hacer la ruta. Al poco de salir nos encontramos con el mirador del Jalón y sus vistas.
El camino va paralelo al jalón y a la vía del tren. Con sus subidas y bajadas y unas bonitas vistas. enfrente enseguida pudimos ver el castillo de Chodes y que a la vuelta nos esperaría para pasar por debajo de su ladera.
Pronto llegamos a las zonas de escalada y por lo que me informé hay para todos los niveles y tiene una gran afluencia todos los días del año.
Pasamos junto a un conocido puente de piedra natural donde hay más vías de escalada, cruzamos el azud del jalón por unas pasarelas y giramos siguiendo el meandro del jalón por una estrecha senda para paseantes y bicicletas que recorre toda la hoz que traza el rio y llegando a las vías, por donde volvemos al parking del azud a través del túnel ferroviario, que tiene una zona acondicionada para peatones y ciclistas.
Junto al parking del azud, existe un bar tipo Food Truck, donde nos sentamos un rato a tomar un refresco y escuchar el relajante chapoteo del rio, pues la temperatura era muy agradable y el sol nos acompañó durante todo el día.
Luego estuvimos viendo un rato cómo escalaban los aficionados a este deporte y comentando las técnicas de escalada, la verdad es que fué un rato muy agradable.
Continuamos camino ya en dirección a Chodes por debajo de su castillo y llegamos a la plaza, que habíamos visto antes Sua y Yo, pero carmen no.
Y después de ver un poco el pueblo continuamos con nuestra ruta en bici hacia la ferrata. Era nivel iniciación y no era difícil para Carmen, pero la bajada tipo destrepe de la ferrata si la vi complicada para ella y decidimos no hacerla.
Continuamos hasta el puente de Capurnos y paramos en el merendero para que Sua se refrescara un poco.
| Merendero junto al rio Jalón y al puente. |
Llegamos de nuevo al área y nos quedamos un poco en uno de sus bancos al sol, planificando la tarde. Decidimos ir a la cascada de la mina, que estaba cerca a unos pocos kilómetros del cercano pueblo de Arándiga.
Pasamos Arándiga y encontramos un tranquilo sitio entre olivos para comer al sol, sacamos las sillas, preparamos la comida y disfrutamos de una comida campestre rodeados de naturaleza y tranquilidad. Tomamos un cafecito con roscón de reyes que era lo que procedía para este día y nos quedamos sentados un rato, vencidos por la pereza de lo a gusto que estábamos al sol, tanto que al final decidimos ir a ver la cascada en furgo en lugar de ir en bicicleta, pues la tarde se nos echaba encima.
Ya no quedaba mucho rato de luz en donde estaba la cascada y a pesar de no llevar mucho caudal, pudimos ver lo cristalino de sus aguas.
De ahí pusimos rumbo a Soria, ya de vuelta, pero por carreteras interiores para seguir disfrutando de los paisajes y pueblos escondidos que no conocemos. Llegamos a Mesones de Isuela y paramos al contemplar el majestuoso castillo de los Luna.
Subimos a verlo y aunque estaba cerrado , pudimos contemplar sus bien conservadas paredes y un belén colocado en sus faldas y realizado por gentes del pueblo.
| Info del castillo. |
| Vistas del pueblo desde arriba. |
| Entrada principal. |
| Rutas de senderismo y bicicleta desde el castillo. |
Luego continuamos el viaje hacia Calcena y seguimos disfrutando del camino. Al llegar a la zona de Beratón, las temperaturas empezaron a bajar y empezamos a ver nieve.
Y según subíamos cada vez más nieve, por lo que no pude evitar el parar y dar una vuelta con la bicicleta para pisar y disfrutar un poco del manto blanco.
Sua disfruta tanto o más que yo con la nieve, y fue el punto final de la excursión pasando de un día soleado y caliente al anochecer nevado a los pies del Moncayo. Volvimos con muy buen sabor de boca, como si hubiésemos estado varios días y con las energías completamente renovadas a pesar de que realmente solo fueron unas horas desde que habíamos partido. No necesitamos mucho para pasar un día completamente diferente.