Vía verde Sierra de la Demanda.
Un poco de historia.
En el siglo XIX la minería, especialmente de hierro, experimentaba un gran auge a nivel nacional, construyéndose unos hornos en Barbadillo de Herreros.
El gran problema de esta producción era la dificultad del transporte a Burgos, que se realizaba en carretas. A finales del siglo XIX, la empresa inglesa, "The Sierra Limited Company" compra las minas y obtiene la concesión de un ferrocarril minero.. Subvencionado por la Diputación burgalesa, se inician las obras en 1902.
El apoyo oficial exigía como como contrapartida, el que se prestara servicio de viajeros, dotándose al trazado de estaciones y apeaderos. En realidad este ferrocarril nunca transportó viajeros y aunque las obras si llegaron a Monterubio de la Demanda, ningún tren llegó a deslizarse por los raíles en aquél término, limitándose la explotación ferroviaria al inmediato pueblo de Barbadillo de herreros, donde estaban las minas, hornos y el interés de la empresa británica.
La aparición de yacimientos de hierro en las proximidades de Bilbao y otros problemas de la compañía,, hicieron que las minas se cerraran y el ferrocarril se clusurara en 1910. Diez años después se fundó la empresa "Ferrocarril y minas de Burgos", con el fin de reabrir esta vía. A pesar de varios intentos, el ferrocarril no llegó nunca a entrar de nuevo en servicio, desmantelándose las vías en 1947. El último y feliz episodio de la historia de este ferrocarril, además del hallazgo del "Hombre de Atapuerca" en los años 80, fue su recuperación como Vía Verde en 2003por parte del Ministerio de Medioambiente.
Fuente: Fundación de los Ferrocarriles Españoles.
Sábado 5 de junio de 2021.
Llegó el sábado y después de terminar un trabajo que tenía que realizar temprano, pusimos rumbo a Burgos, Carmen, Sua y yo en nuestra furgo.
Íbamos dirección a la Vía verde de la Sierra de la Demanda y habíamos decidido realizar el camino, empezando en Monterrubio de la Demanda y terminando en Arlanzón, para estar el domingo más cerca de Burgos, ya que habíamos quedado a comer allí con nuestro hijo.
Fuimos por una ruta un poco más larga, pero más bonita. Cruzamos el embalse de la Cuerda del pozo y pusimos dirección hacia las lagunas de Neila y allí nos desviamos hacia Monterrubio de la Demanda, donde comenzaría la aventura.
Comenzamos en el área de descanso La Pradera que se encuentra en las afueras de Monterrubio de la Demanda. Allí podemos ver información de la Vía Verde.
Tenía la bicicleta preparada y viajaba ligero de carga con mi fiel compañera perruna, Sua, ya que Carmen nos acompañaría con la furgoneta por la carretera.
Al poco de salir una gran cuesta arriba nos avisa de que no es una vía verde al uso, ya que por el abandono que sufrió existen varios desmontes que hacen que el recorrido no sea tan llano como cupiese esperar de una vía verde.
Pero no todo va a ser sufrir, ya que en cuanto salvamos esa primera cuesta, se nos abre un magnífico anticipo de lo que vamos a ver por toda la ruta, sus increíbles paisajes rodeados de todo tipo de vegetación.
Cuando nos queremos dar cuenta estamos llegando ya a Barbadillo y vemos otro corte en las montañas que se hizo para sacar el trazado de la vía, al igual que el corte que se realizó en Atapuerca y permitió el descubrimiento de este importante yacimiento.
Según vamos avanzando, nos encontraremos zonas de descanso con mesas y bancos. No los conté pero seguro que había más de diez áreas de descanso a lo largo del recorrido.
tras unos encantadores 20 kilómetros llegamos al alto del Mantillo, donde se encuentra el segundo túnel, que al no estar abierto, se realiza por una fuerte pendiente que lo bordea por la derecha, llegando a una antigua edificación en lo alto, y que aprovechamos para parar a comer y donde terminaría su aventura Sua, ya que si no serían muchos kilómetros para ella.
Después de comer y ya en solitario, continué la marcha. Tenía por delante unos cuantos kilómetros en bajada, y ya habíamos superado el punto más alto de la ruta.
Durante kilómetros fueron sucediéndose paisajes muy diferentes pero muy bonitos.
Y llegué al embalse de Arlanzón y las vistas seguían sin defraudar.
Los paisajes de la Sierra de la Demanda, con sus tonos verdes de esta primavera tan lluviosa, la temperatura tan buena para andar en bicicleta y su variedad vegetal me hacían dudar si realmente estaba en un paisaje de Castilla o en algún lugar del norte de Europa.
Las fotografías una vez más, no hacen justicia a la realidad, pero esas imágenes, esos olores, esa temperatura, la humedad, esas sensaciones me las llevo en mi interior que es de lo que se trata al realizar cualquier actividad, lo que se impregna en nosotros después de cada viaje.
Y casi sin darme cuenta llegué a Arlanzón, donde me esperaba Carmen con Sua con la furgoneta.
Fuimos luego a buscar un sitio donde aparcar y pasar la noche y lo hicimos en el embalse de Uzquiza, un sitio tranquilo donde pudimos descansar, pasear por la orilla y cenar antes de irnos a dormir.
Domingo 6 de junio de 2021
Amaneció y tranquilamente según nos íbamos desperezándonos, salimos a saludar al nuevo día. Sacamos las sillas y la mesa y desayunamos bajo el sol de la mañana con las vistas del embalse. Esta mañana la dedicaríamos a ir tranquilamente hacia Burgos, pasear y esperar a la hora de la comida para juntarnos con nuestro hijo en algún restaurante de la zona.
Salimos del parking y fuimos con la furgo a ver los alrededores y poner rumbo a la mañana.
Recorrimos un poco el embalse.
Paramos en la ermita de San Roque, que es también Museo del ferrocarril en Villasur de Herreros, aunque estaba cerrada y nos tuvimos que conformar con verla por fuera. y luego rumbo a Burgos.
Dimos una vuelta por la zona posterior de la catedral de Burgos, la subida al castillo, y luego hasta el cerro de San Isidro, donde estuvimos un rato sentados y pudimos soltar a Sua para que corriera y jugara con otros perros, hasta la hora de comer.
Comimos y nos pusimos rumbo de vuelta a Soria, pero al pasar por Cuevas de San Clemente, me acordé de que tenía pendiente visitar una pequeña ruta de senderismo en el vecino pueblo de Mecerreyes.
Fuimos con la furgo hasta la ermita de la Virgen del Camino y desde allí fuimos andando hasta el museo al aire libre del carbón vegetal.
Nosotros realizamos un pequeño paseo de 3 kilómetros ida y vuelta por un monte de encinas y robles, perféctamente señalizado que nos lleva hasta la recreación, aunque se puede hacer la senda completa de unos 6,5 kilómetros desde Mecerreyes. Más info.
Fué un agradable paseo para terminar el fin de semana. Volvemos a casa con la sensación de haber aprovechado estos dos días y conocer un poquito más nuestra vecina provincia de Burgos.