Anillo verde de vitoria en Slow Bike.
Viernes 1 de Octubre.
LLegó el viernes y después de trabajar, comer, echarnos la siesta y preparar alguna cosilla, salíamos a las 6 de la tarde con nuestros amigos furgoneteros Javier, Lali y Neón, de Soria, rumbo a Vitoria.
Según pasábamos por Logroño, pensamos en hacer una parada para que corrieran los perros en la antigua aldea de Davalillo, que ya conocíamos de otra vez y de la que ya solo queda el castillo y una ermita.
Este paraje está situado en un cerro sobre el rio Ebro y tiene un gran aparcamiento para acoger a los viajeros turísticos como nosotros y a los paisanos que se acercan a la romería de La Virgen De Davalillo.
como eran ya las 7,30 de la tarde y el sitio era muy acogedor, decidimos quedarnos allí a pasar la noche y de paso coger unos higos y almendras de los árboles que había alrededor.
Cenamos allí entre las dos furgonetas muy tranquilos, rodeados de la oscuridad del campo y con buena temperatura. Sua y Neón camparon a sus anchas en la soledad del entorno.
Sábado 2 de Octubre.
Nos despertamos por la mañana y después de desayunar, dimos una pequeña vuelta para ver con la claridad del día la ermita y subir al castillo de Davaldillo, y aunque no pudimos entrar porque estaban restaurándolo, pudimos apreciar perfectamente su construcción y su buena situación sobre el rio Ebro y sobre los magníficos campos de viñas que nos rodeaban, estábamos en pleno corazón de Rioja.
Continuamos camino a Vitoria y al entrar en la ciudad compramos el pan para luego hacernos los bocadillos de la comida y aparcamos los vehículos en el parking de Salburua, donde en breve íbamos a comenzar la vuelta al anillo verde de Vitoria en nuestras bicicletas.
Preparamos las mochilas con los bocadillos y lo necesario para la ruta y nos pusimos en marcha en dirección norte. Según íbamos avanzando, íbamos viendo las marcas que señalizaban el anillo verde, aunque en más de una ocasión nos surgieron dudas y nos salimos de la ruta.
La idea era hacernos la mitad del recorrido, unos 16 km por la mañana, comer tranquilamente y hacer los restantes kilómetros por la tarde.
Hicimos parada a comer en el parque de Armentia, coincidiendo con un pinchazo que casualmente sufrí casi llegando y que repararía después de comer.
Nos pusimos en una mesa libre del merendero y comimos tranquilamente, mientras Neón y Sua descansaban a la vez que rondaban la mesa intentado picar algo de lo nuestro.
La mañana había resultado agradable sin excesivo calor, pero con buena temperatura, pero la tarde parecía que se iba cubriendo cada vez más de nubes, ya que para la noche ya daban las primeras lluvias, por lo que nos pusimos en marcha para hacer la segunda parte.
El Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz es el conjunto de
parques que rodean la ciudad. Tiene su origen en un proyecto de
restauración ambiental iniciado en 1993, que ha transformado la
periferia degradada en un espacio natural de alto valor ecológico y en
la principal zona recreativa de la ciudad, y que a través de una ruta marcada, pudimos ver humedales, zonas de campos de labor, dehesas, bosques, puentes, sendas, carriles bicis, pistas compactadas, etc.
Al final hicimos unos 34 o 35 kms cuando llegamos de nuevo a donde habíamos dejado las furgos, sacamos las sillas y algún refresco y nos sentamos un poco a comentar la jornada antes de ponernos a recoger.
Ya con las bicis montadas nos fuimos al sitio de pernocta que habíamos pensado, el aparcamiento de La casa de la Dehesa, que se encontraba muy concurrido, ya que como pudimos comprobar, los vitorianos, o gasteiztarras, salen al campo incluso cuando hace bueno.
Al llegar la noche ya nos habíamos quedado prácticamente solos y contábamos con la presencia de otro buen amigo furgonetero que se nos unía, Alberto y con el que pasaríamos la noche y el domingo.
Cenamos y a dormir y descansar de un día ajetreado, no sin antes echar una partida de parchís en un momento de paz y tranquilidad.
Domingo 3 de Octubre.
Se había pasado la noche lloviendo como indicaban las previsiones y daban lluvias fuertes hasta las 12 y luego ocasionalmente hasta las dos. Por lo que aprovechamos para quedarnos un rato más en la cama y desayunar tranquilamente antes de ponernos en marcha.
El plan original para el domingo era coger las bicis de nuevo e ir por la vía verde hasta el Santuario de Nuestra Señora de Estibaliz, almorzar alli y volvernos. Pero la adaptación e improvisación cuando estas de viaje hace que sea sencillo el cambiar de planes y que aparezcan nuevas alternativas, por lo que decidimos ir al santuario pero en nuestros vehículos, cual turistas comunes y corrientes.
Y así lo hicimos, dimos unas vueltas por allí bajo una ligera lluvia, tomamos un café y así pasamos la mañana tranquilamente, luego nos dirigimos al bonito pueblo de Laguardia en Álava aún, donde recorrimos sus estrechas calles, viendo su arquitectura medieval y entrando y saliendo por sus numerosas puertas de su muralla.
Llegando la hora de comer pusimos rumbo a la cercana área recreativa de la Póveda en Álava, donde comeríamos y nos echaríamos una siesta antes de comenzar la vuelta a Soria, dando por concluido este fin de semana de bicicleta.