LA RUTA
SÁBADO 23 DE OCTUBRE DE 2020
Este sábado teníamos intención de visitar el hayedo del Moncayo desde Aldehuela de Ágreda. Y que mejor manera de hacerlo que dando un tranquilo paseo en bicicleta. La idea era llegar en furgoneta haste el cruce de los cuatro caminos entre Ágreda y Aldehuela de Ágreda, y desde allí salir con las bicicletas por la pista de tierra que va en dirección sur hacia el Moncayo. Total calculado unos 12,5 Kilómetros, aunque al final variamos un poco la ruta e hicimos 18 Km.
La Experiencia.
Llegó el sábado 23 y la previsión del tiempo daba día soleado y temperaturas frías a primera hora que irían mejorando a lo largo del día.
Salimos temprano en dirección Tarazona, ya que queríamos hacer unas compras allí y después nos dirigimos a Agreda a las 10:30, donde habíamos quedado con unos amigos para hacer la ruta.
Tomamos un cafecito antes de empezar enfrente de la gasolinera de Ágreda y después nos dirigimos con las furgonetas al cruce de los cuatro caminos, donde aparcamos.
Preparamos las bicicletas, una de montaña, dos eléctricas y mi Fat-bike. Carmen y nuestra amiga irían en sendas bicicletas eléctricas con las que irían encantadas, incluso las cuestas arriba.
Los dos primeros kilómetros fueron por pista de tierra en ligero ascenso que nos llevó hasta el primer desvío a la derecha donde ya cogimos un camino menos marcado cubierto de hierba y que nos introdujo rápidamente en el hayedo.
Durante los cuatro kilómetros siguientes paseamos también en ascenso por ese paisaje tan peculiar de un bosque de hayas en esta estación de otoño donde las hojas cambian de color y traslada nuestras mentes al cuento más hermoso que nos podamos imaginar y que se desarrolle en el interior de un bosque.
Paramos a visitar un pequeño arrollo de agua que quedaba a la derecha del camino, justo en la mitad de la senda circular y que formaba pequeñas pozas de agua y sus respectivos saltos.
Fue allí donde decidimos alargar el recorrido y en lugar de volver por la ruta circular que teníamos prevista, elegimos el dirigirnos a las ruinas del sanatorio que existe en los alrededores. Unas ruinas de lo que fue un hotel en su construcción y mas tarde, después de la guerra civil, un sanatorio para gente afectada de tuberculosis hasta su abandono en el 78 donde la tuberculosis quedó incluida en la seguridad social.
Como nuestros amigos tenían que volver a la hora de la comida, no nos entretuvimos mucho viéndolo y fuimos a almorzar un poco más arriba junto a un aparcamiento que contaba con mesas de picnic.
Almorzamos y volvimos por donde habíamos llegado, hasta retomar la ruta que habíamos abandonado para hacer esta visita y que nos volvió a llevar al punto de origen.
Allí nos despedimos de nuestros amigos y Carmen, Sua y un servidor, nos fuimos a ver si había suerte y nos daban de comer en el restaurante Santuario del Moncayo, en la parte zaragozana de este. Desde Ágreda casi hay una hora por estrechas carreteras y una pista que asciende a lo largo de la ladera con fuentes, aparcamientos y merenderos.
No tuvimos suerte y estaba completo por lo que decidimos volver a Ágreda, comprar una barra de pan e irnos a la fabulosa área de auto-caravanas de Ágreda y comer allí con lo que llevábamos en la furgoneta, al sol rodeados de césped.
Y así pasmos el sábado, recorriendo un hermoso paraje con las bicicletas, los amigos, y los perros que nos acompañan en nuestras aventuras.